Probablemente existen un millón de películas mejores que esta... a pesar de lo reconocida que fue en su momento, aún así quiero insistir con ella, no sólo porque aún por su guión simple contiene una profundidad que duele, sin desmerecer la actuación de Murray y la Johansson, que además se ve hermosa, pero sin duda es una película de escenarios, de contextos, incluso por sobre los personajes, ese Tokio con todo lo bizarro, la tecnología, el idioma, las costumbres, las putas, los monasterios... contrastes maravillosos... y es que creo que al final, cuando todo acaba... no queda más que eso... lugares donde situar emociones... espacios donde ubicar las palabras... siempre lo dicho es dicho en un momento y lugar... quizá por eso los lugares importantes se quedan en la memoria como intenta La Coppola, moviendo figura y fondo... de una manera tan sutil pero tan hermosa... imágenes, siempre guardo imágenes... más que palabras... quizá porque las palabras en el presente pierden significado... o pierden la fuerza... no sé... hoy volví a verla y logró eso en mi... rescatar imágenes de otros tiempos... pero por sobre todo construir las imágenes que sueño... que deseo tener como recuerdos...